12 cestas casi listas para salir con el reparto

Agricultura ecológica y reparto cercano en Villasur de Herreros

¿Quieres reservar tu cesta?

Preparar la tierra, elegir las semillas, cuidar a las yeguas que ayudan a cuidar la tierra; separar las filas y ampliar el surco para frenar el paso a la pulguilla de la col. Recopilar ceniza y café para compost; limpiar los ajos de todo el año en verano; y madrugar mucho, bastante. Decidirse a sacar el puerro cuando no ha parado de llover, y hacerlo; poner a secar las alubias; caminar hasta la huerta con la nevada, y volver… Echarse las manos a la cabeza cuando hiela en mayo o el corzo se ha comido el reparto entero de lechugas…

Organizar las cestas, pesarlas, informar del contenido, recoger peticiones, repartir. Buscar nuevas cestas, tarros, ampliar la huerta… una olla más grande para las conservas! Pensar en nuevos productos, investigar, planificar, compartir experiencias… escribir en el blog sobre los beneficios del ajo, maneras de cocinar el maíz de la mazorca o los beneficios digestivos del eneldo; hacer cuentas …

Este es el trabajo diario de Alicia, Román y David; y al que dedican mucho esfuerzo también Daría e Isabel.

Al otro lado, más de 40 hogares reciben su cesta semanal de hortalizas ecológicas cultivadas en las huertas de Villasur de Herreros.

El Puchero de Villasur

Es el Puchero de Villasur: una iniciativa de agricultura ecológica y reparto cercano. Sus cultivos los riegan las aguas del río Arlanzón a través de surcos (excepto las habas y los ajos que no se riegan y las plantas del invernadero); y cada vez se cultivan más huertas (los 300 metros cuadrados del principio ya se han triplicado), cedidas, la mayoría, por vecinos de Villasur que prefieren verlas cultivadas a tenerlas en desuso. Todo el cultivo se realiza siguiendo métodos tradicionales que parten de un absoluto respeto al campo y a la naturaleza.

Quien consume es consciente de ello: lo que toma es cultivado sin tratamientos artificiales y a menos de 30 km de su hogar.

Las huertas de El Puchero de Villasur

La cercanía es clave. Cuando quien consume y quien produce se conocen se da una mayor implicación en el cultivo; se reducen los costes de intermediarios y se facilita enormemente la conservación y el envasado. A priori, también parece que es necesaria menos energía para el transporte. Lo explica Román. Él comenzó con este proyecto hace casi 14 años cuando desde Madrid se vino a Villasur, el pueblo de su madre donde veraneó tanto, y se instaló para echar a andar la panadería ecológica La Artesa. Previamente se había acercado al movimiento ecologista y a la cuestión rural, al tiempo que se formaba en el ámbito de la agronomía. En esa época, los productos de las huertas que se cultivaban eran para el autoconsumo pero en 2014 se ideó ya el sistema de cestas y de distribución directa.

Las cestas y el casi medio centenar de cultivos

La cesta de esta semana trae cebolletas, patatas, brócoli, pimientos, tomates, col Kale, calabaza y nabo. La ha preparado Alicia y lo suele hacer a las 6 de la mañana, por lo menos en verano. Como todas las semanas cada cesta pesa 5 kg y trae siete productos (que en esta época suelen ser ocho…).

Hace más o menos un mes la cesta llevaba maíz, judía verde, calabacín, pepino, lechuga , chirivía y perejil. Sí, hay mucha variedad, y cestas esplendorosas a final del verano y principio de otoño. Las patatas, cebolla y los ajos -que se piden cuando se necesitan- vienen casi todas semanas.

A lo largo del año se cultivan una gran variedad de productos. Hasta la fecha ha habido alubia blanca y roja de Ibeas, puerros, lombarda, coliflor, berenjena, grelos, borraja, cardo, acelgas, tomates de muchas variedades, porretes de ajo, remolachas, zanahorias, escarola, rabanito, chiles jalapeños… y también unas cuantas aromáticas como cilantro, eneldo, hierbabuena, salvia, menta y orégano. Además de bayas de Goyi, espino amarillo y los primeros arándanos que ya están saliendo.

Va creciendo el número y variedad de cultivos: con las semillas propias como las de la alubia, la patata y el ajo o con semillas y plantitas compradas de las que luego se conservan las semillas. Sin embargo hay épocas más flojas como mayo o junio cuando se acaban los productos del año anterior y aún no están los de siguiente; entonces, junto a los cultivos propios también se distribuyen los de La Casilla (una iniciativa que desarrolla una pareja en la Rioja con la que colabora el puchero); El Molinillo (un proyecto similar burgalés) y otros productores cercanos.

La cosecha del año de ajo. Ya limpios en la caja

Personas que se asientan con una base productiva basada en la tierra y los productos naturales

Igual que con la panadería ecológica la artesa y otros proyectos comunitarios similares, con el puchero de Villasur ha llegado gente nueva al pueblo para asentarse con una base productiva basada en la tierra y los productos naturales. Es un gran impacto positivo en el territorio. Y este es el caso de David y Alicia , que llevan un año en Villasur, y ya conocen muy bien la “vida campesina” de la que habla Román. Ambos vivían en un entorno urbano y estaban deseosos de salir de él. “Con un pie asentado en Valladolid y otro buscando zonas rurales habitables, un entorno rural activo” dice Alicia o “ a gusto pero voluntariamente inadaptado” comenta David.

Este proyecto les aporta aprendizaje y motivación; un oficio, el conocimiento del proceso de desarrollo de un proyecto colectivo y “el desafío de ofrecer alternativas para una alimentación más sana, cercana y respetuosa”.

Respeto y esfuerzo para trabajar la tierra

Cuenta Román que en invierno las huertas de El Puchero lucen más bonitas: crecen en ellas hierbitas y la tierra no se ve apelmazada y feúcha como en otras. Esto tiene que ver con la manera de cultivar: con los métodos y productos ecológicos utilizados.

Tirando de la mala hierba

Frente al uso generalizado de abonos de síntesis, en el Puchero, dependiendo del cultivo, utilizan abonos orgánicos como el estiércol, café , ceniza o su compost elaborado con restos de la cosecha.

Para evitar el uso de herbicidas, quitan las hierbas con la mano o la azadilla o con la ayuda de las yeguas Blanca y Siria, que también se dedican a recalzar o rehacer el surco cuando ya están implantados los cultivos después del trabajo pesado del tractor.

Así mismo, se respetan las rotaciones de los cultivos; es decir, no se repiten en el mismo sitio. Las alubias por ejemplo no se vuelven a plantar en el mismo lugar hasta pasados cinco años. Esta práctica respetuosa interrumpe el ciclo de las plagas y facilita la labor de luchar contra ellas sin usar productos fitosanitarios. Por fortuna dice Román, el clima de Villasur de Herreros propicia que no haya mucha plaga.

Sin embargo, en ocasiones hay que actuar, como con el escarabajo de la patata, la pulguilla y la mariposa de la col, que son las principales plagas. Tras separar las plantas a través de los surcos para dificultar el paso, si es necesario y no queda otro remedio se elabora un control químico natural a base de jabón potásico y aceite de linaza que se aplica lo mínimo posible y con mochila planta por planta para no afectar a otros insectos

Como fungicida, especialmente para combatir el mildiu de la patata y el tomate, se elaboran preparados de cola de caballo.

 

“Llevar adelante un huerto supone una desgracia para muchos tipos de seres, y una bondad para otros. Entramos a cambiar el ecosistema propio del lugar para encajar en él otro que, para nosotros, es más abundante y práctico. Por eso el huerto es un esfuerzo, una inversión que requiere de una constante actividad, porque la tendencia del lugar se dirige siempre a recuperar su equilibrio, el orden que le es propio, su fauna y su flora.”, son palabras de David.

Si quieres tu cesta semanal

Si quieres recoger cada semana (el día del reparto actualmente es los miércoles) tu cesta de 5 kilos y 7 productos, puedes contactar con los chicos del Puchero en el número 679 85 76 63 o en el correo elpucherodevillasur@hotmail.com. Hay varios puntos de entrega en Burgos. Ellos te dirán y podrás recogerlo donde mejor te venga. El punto de partida es establecer un compromiso mutuo anual para facilitar la organización de la producción y los trabajos agrícolas.

Nosotros te lo recomendamos mucho. Por todo el esfuerzo y trabajo que hay detrás; porque es sano y cómodo. Para estabilizar el proyecto y al equipo y darle un poco más de capacidad para recuperar inversiones y hacer frente a gastos imprevistos.

Si te viene bien, también puedes acercarte a la venta directa en Villasur; o encargar una cantidad concreta de algunos cultivos como alubias, cebollas, patatas y ajos.

Quizá te interese para tu restaurante. Varios establecimientos cocinan las hortalizas ecológicas de Villasur. Entre ellos, la cantina del pueblo, cuyas patatas y alubias son siempre ecológicas, de El Puchero.

Y pronto, el vino. Un proyecto parecido está en marcha: los viñedos. Los principios están siendo difíciles con las sequías, las heladas y ¡la fauna salvaje que se come los brotes! Pero las viñas están creciendo.

Por | 2018-11-06T00:03:11+00:00 noviembre 2nd, 2018|Villasur de Herreros|